Cybersexo.

Tecnología. Seducción. Messenger. Un nuevo canal por el que fluye el erotismo. Dos individuos. Una conversación.

Él: Aliena..., quiero escribirte en el cuerpo una historia, una aventura, un cuento... de sexo desenfrenado, de pasión, de lujuria. Sin final...

Ella: no dejes de escribirlo...

Él: ...con un continuará a la altura de tu pubis.

Ella: ufff...

Él: me inspiras tronca, me inspiras.

Ella: lo sé y no sabes cómo me gusta.

Él: sí que lo sé. Sentirte mi musa te hace sentir una diosa. Mi diosa particular.

Ella: también porque sentirme deseada y atractiva me hace estar en un estado erótico permanente...



Él: ...ufff, quiero sexo contigo sin parar, Aliena...

Ella: yo si quiero parar, aunque sea un segundo. Para ver esa cara de imbécil con que me harás todo ese sexo...

Él: ...pararé. No una vez durante un segundo. Sino varias veces durante un segundo siempre. El tiempo suficiente para mirarnos. Excitarnos con la mirada y seguir... , sin tregua..., hasta que tu cuerpo tiemble, se estremezca y explote. Eso una y otra vez...

Ella: cállate. Cállate ahora.

Él: acabo de tener la segunda erección del día y sólo son las 12 de la mañana. De veras quieres que me calle?

Ella: te odio con todas mis ganas.

Él: ...y yo te follaré con todas mis ganas.

Ella: ...será si quiero.

Él: quieras o no te follaré, Aliena. Me da igual que intentes aparentar que no quieres, me da igual que me odies. Aún no conoces el techo de tu odio hacia mí. Que es el mismo techo que el de tu placer. Todavía muy lejos si quiera para verlo. Pero te acercaré a él. Y algún día lo tocarás. Lo sobrepasarás. Y tendrás que marcarte un techo mucho más alto. Y así constantemente hasta que tu techo sea el cielo...

Ella: ...un cielo que tú me dibujarás...

Él: donde quieras y cuando quieras.

Ella: ¿por qué, de repente, la palabra cielo suena erótica? Pronúnciala. Al hacerlo te acaricias el "cielo" de la boca con la lengua, dos veces. Primero detrás de los dientes haciéndote cosquillas y luego un poco más atrás, acercándote a la garganta.

Él: ¿qué parte de mi cuerpo te gustaría tener ahora a tu entera disposición?

Ella: tus manos...

Él: mmmm, me gusta esa respuesta. ¿Y qué harías con ellas?

Ella: las pondría en mi pecho y las obligaría a trabajos forzados durante... veinte minutos, media hora... Sólo tocándome, acariciándome, pellizcándome... y yo mirando. Mirando cómo mueves las manos, como me tocas, como deslizas los dedos por mi piel..., como juegas... y yo recreándome en esa imagen.

Él: uffffffff, tercera erección del día por tu culpa. Gggggrrr, te voy a dar!

Ella: ...dame.

Aliena
fuente de la noticia
 

BOLETIN NOVEDADES

Envia tu email y lo recibirás.
Datos con derechos de privacidad.
Para darse de baja pulse aqui.