El mundo adulto nos recibió muy bien |
|
Tenía mil cosas en la cabeza, ir con mis amigas a un antro me haría bien, después de todo, quién te puede sacar de la cabeza a unos hombres maduro si no es otro hombre maduro? Llegué a mi casa con la intención de hablarle a mi amiga para reforzar la idea y ultimar detalles, pero antes como una chispa en mi cerebro me entró la curiosidad de cuánto dinero ?para el taxi? me habían dado, hurgué en mi bolsa y no recuerdo la cantidad exacta pero eran como sesenta dólares, calculo que habrían acordado veinte dólares por cabeza sólo por mi visita y unos besos, más de mil pesos en un día, no me los acabaría ni yendo al antro más caro. Tener cantidades así me daba seguridad sin contar el de los otros días, las otras semanas y a pesar de no necesitar todo lo llevaría para imprevistos. Esa noche en casa de la Oruga, la Rusa y yo elaborábamos nuestro plan. La Rusa dijo que sería bueno un cambio de aires, ir a un lugar para maduros y de ser posible conocer a algunos. Oruga y yo aprobamos su idea, por ende el papel de lesbianas lo guardaríamos para otra ocasión, sabíamos que los lugares para maduros eran menos espectaculares que los antros para chavos, y que la música no sería precisamente de nuestro gusto. Arqueamos las cejas, ese sería el precio que tendríamos que pagar por estar en un lugar sin que nos molestaran y en donde podríamos conocer gente más coherente e interesante que en las discos comunes, no existe la perfección. Hubiera sido ideal una disco enorme donde hubieran miles de personas, de esas que no acabas de conocer en varias visitas con una cascada de luces estroboscópicas en donde la gente es madura, educada y centrada, soñábamos despiertas, una utopía y nada más. Las dos iban muy bonitas, llevaban minivestidos oscuros que hacía resaltar la blancura de sus piernas además del dorado de sus cabellos sobre sus espaldas, serían muy afortunados quienes las sacaran a bailar y más aún aquellos que tuvieran el honor de conquistarlas, se veían muy bonitas ambas. Llegamos al lugar que no era pequeño como nos habíamos dicho, nos sentamos en la primera mesa que vimos, teníamos por costumbre acercarnos a la cara para hablar, de esa manera si llegaba alguien inoportuno simularíamos darnos un beso o simplemente nos lo daríamos. Estabamos a gusto y no le poníamos atención a la música, procurábamos no echar de menos los juegos de luces sincopados, durante minutos nadie se nos acerco, llegamos a pensar que entre personas maduras las costumbres eran diferentes, que quizá las mujeres sacarían a bailar a los hombres o algo así, pero entramos en razón y nos dijimos que simplemente los maduros son más respetuosos y si ven a tres chicas conversando no las van a molestar. Existe otra posibilidad que he aprendido con el tiempo, los hombres maduros en su mayoría perdieron la costumbre de acercarse a una mujer, de abordarla y por la misma razón son más tímidos, requieren más tiempo para ?aventarse? que los chavos jóvenes quienes hacen eso casi a diario y en un antro varias veces en una misma noche. Repentinamente vimos entre la oscuridad una silueta que se acercaba hacia nuestra mesa, de no ser cobrador o de un mesero, era alguien que quería bailar con alguna de las tres. No tuvimos tiempo de hablar, únicamente nos miramos y nos dijimos a ver quien es la ?afortunada?. Llegó un hombre que no recuerdo bien, por penumbra, la gente y la música no permitía distinguirlo, sin embargo si recuerdo sus palabras. Se dirigió a ?La Oruga? y le preguntó si deseaba bailar, mi amiga siempre tan femenina en lugar de pararse giró en la silla aceptando, el caballero extendió su mano al tiempo que ella agradecía el gesto. Cuando se levantó la tomó por el antebrazo y se dirigió a nosotras diciendo ?hola chicas, no les molesta si les robo a su amiga unos minutos?. Sonreímos y algo contestamos, era un acto al que no se estabamos acostumbradas, cuando vives en un mundo de adolescentes o adultos jóvenes. Fue otra agradable muestra de en lo que pueden convertirse con el tiempo los chicos bobos y triviales si los educan y conviven en las esferas adecuadas. Todavía me causa gracia después de que ?La Oruga? se nos perdió de vista rumbo a la pista de baile, ?La Rusa? me miró abriendo mucho sus ojos, de por sí grandes, arqueó las cejas e hizo una mueca en señal de aprobación, sin decir palabra me dijo que valía la pena esa clase de personas, le respondí con una sonrisa, yo sabía que sí valía la pena darles una oportunidad a los hombres maduros. De inmediato se me ocurrió una idea y se la dije a ?La Rusa?, le comente que por ningún motivo diéramos nuestros teléfonos si conocíamos a alguien interesante y que si alguna de nosotras se interesaba en alguien le diríamos que la siguiente semana lo veríamos ahí mismo, de esta manera las cosas llevarían un mejor cauce, mi amiga volvió a hacer una mueca aprobando mi idea. Recuerdo que esa vez cada una bailó con dos o tres, y ?La Oruga? bailó casi toda la noche con el primero que la sacó. En un momento que esta fue al tocador, la alcancé para comentarle la idea y estuvo de acuerdo. Cuando regresé a la mesa se encontraba vacía, una bailaba y la otra hacia una pausa para continuar. Me senté y al poco rato se me acercó un hombre de un poco más de cuarenta años con canas en las sienes y todavía con buen cuerpo, sin panza que se le notara bajo el traje, el cual muy cortésmente hizo una caravana frente a mí y me dijo que si le concedía el honor de bailar con él. Cómo negarme ante una petición tan amable, de hecho me sentí como pavorreal, le agradecí la cortesía y lo acompañé a la pista, afortunadamente aunque muchos ritmos no me gusten se me da el baile así que no quedé mal. Comenzamos a bailar música más movida y de repente cambió a un ritmo más lento que es cuando te ponen la mano en la cintura y con frecuencia se pega pecho con pecho, trataba de no darle importancia al hecho de estar con él volteaba a buscar a mis amigas y las veía bailando tranquilas y sonrientes, sin razón me asaltó la idea de lo del día siguiente, ese hombre me hacía preguntas y yo contestaba, pero mi mente estaba en otra parte, seguía mi lucha interna entre el ?sí? y el ?no? del domingo. El hombre mostró interés por mí y me dijo que le gustaría volver a verme, titubeé porque no sabia como decirle que en todo caso lo vería ahí mismo la siguiente semana, hasta que se me prendió una luz en la mente y supe que decirle, le respondí que si tenía interés en volverme a ver asistiera el siguiente sábado, que yo ahí estaría probablemente con las mismas amigas que había ido esa noche. No recuerdo más de esa noche, los nervios hicieron que muchas cosas se hicieran nebulosas, mis amigas me llevaron a casa temprano, tenía que dormir bien pero no podía decirles el motivo, acordamos que volveríamos la siguiente semana, nos habían gustado nuestras ?conquistas? en especial por el trato y la conversación. Una vez en casa me metí en cama tratando de dormir, faltaban menos de doce horas para tomar una decisión que para mí era de lo más importante a esas alturas de mi vida? - fuente de la noticia |
| Sincondon blog sexo |
| Sincondon |
| Historias de sexo |
| kamasutra |
| Pase Premium |
| videos porno |
| videos psp mp4 |
|