Las aventuras de Liath: la elfa maga
|
|

En uno de mis viajes me había topado con una vieja conocida. Una gran amante. Mantubimos una larga y prometedora charla. Entre palabras trató de seducirme. Pero yo no estaba por la labor. Ella era una elfa maga, realmente hermosa. Pelo lacio de color rubio, ojos azules, unos labios apeticibles a plena vista. Sus caderas se contoneban al acercarse a mí. Su piel emanaba un dulce aroma.... esa piel tan fina y blanca. Se movía con gracilidad. Era única en su especie. Y su trabajo consistía en cazar, al igual que yo, pero había una diferencia. Ella cazaba féminas. -¿Qué tal vuestro novio...? -Le he dicho que lo iba a dejar por un tiempo pero que iba a seguir dedicándome a la caza -¿Y has cazado desde entonces...? *Me mira sonriendo malévolamente* -Muchos vampiros, demonios, algún licántropo, y algún que otro resfriado de estar casi todo el tiempo desnuda -¿Y desde cuando...? ¿No...? -¿No qué? Ella se acerca poniéndose a mi lado, junta su cuerpo cálido contra el mío -¿Desde cuando no os dominan? -Eso no os importa *La miro con desdén* -Nadie lo ha logrado... ¿verdad? Nadie desde que os hice mía -Dejé que vos pensaseis que me habías hecho vuestra. Jamás me han dominado. Me cogistes en un mal momento y me dejé llevar por vuestra encadiladora belleza La miro con altivez. Ella sólo sonrió de forma mágica. Envolviéndome con su bella aura haciéndome perder la cabeza por su cuerpo. Me estremezco sintiendo como doy un paso hacía ella. Consigo volver en mí. Me quedo mirándola. Casi puede conmigo? Al ver que su maniobra había fracasado trata de cambiar de plan. Comienza a hablar -¿Y teneis muchas presas? -Tres fijas de noche y alguna que voy consiguiendo cada día? -Veo que sois adicta al sexo? - Sólo quiero aprender para servir a mi único amo -¿Quién es? -Todavía no lo he decidido? ¿Y tú... muchas presas? -Unas siete o más que me son fieles del día a día. Todas féminas. Por supuesto. Aunque ninguna consigue satisfacerme. - Pues yo he perdido la cuenta en los diecisiete? Esto parece un concurso de quien da más? Me siento en el suelo después de la amena conversación de rivalidades en nuestro trabajo. Ella se sienta a mi lado. Comienza a besarme los hombros lentamente. Me quedo mirando hacía el horizonte pensando en mi próxima presa y si debería dejar que aquella belleza me poseyera. Me observa como tengo la vista perdida en mis pensamientos. Se arrodilla detrás de mí y me abraza con delicadeza contra ella. Apoyando mi cabeza entre sus mudillitos senos. -¿Qué ocurre? Os noto afligida? Le sonrío levemente. Aunque es como es. Es una gran persona. Se preocupa bastante por mí. Podría decir que es una de mis pocas amigas. La tomo de la barbilla suavemente la atraigo hacía mí. La beso con cariño en los labios. -¿Por qué?? -No quería que os olvidaseis del sabor y el tacto de mis labios Se tumba en la hierba. Me tumbo a su lado y comienzo a acariciar sus pechos sobre la ropa con delicadeza. Toma mi mano y la mete bajo su vestido. Se estremece sonriendo al tacto de mi mano helada contra su suave piel, sus pezones duros, sus senos turgentes? Comienzo a pellizcarle suavemente los pezones. Me inclino sobre ella y le besa el cuello. La escucho gemir mientras me acaricia el pelo. Tira de un sencillo cordel quedándose completamente desnuda ante mí. La miro y le mordisqueo el pezón que habia pellizcado mientras pellizco el otro y con la otra mano bajo por su vientre hacia su sexo palpitante. Se queda quieta mientras le lamo el cuello. Comienzo a acariciarle alrededor del clítoris mientras con la otra mano le masajeo los pechos. Se estremece y gime placentera. Sin dejar de mirarla con placer comienzo a desnudarme rápidamente. Me observa y dice: -Deseas esto de ¿verdad...? -Deseo que mi cuerpo sienta placer... al no tener a mi hombre... Lo siento... Parece que os deseo solo para utilizaros -¿Me deseas o no? -Deseo sentir de nuevo esas oleadas de placer que me provocasteis la primera vez? Me mira y abre las piernas. Comienza a acariciarse a si misma despacio desde el cuello bajando poco a poco por sus propios pechos. La miro con deseo. Sigue bajando despacio hasta sus caderas, sus ingles,? comienza a rozarse mirándome fijamente empieza a meter sus dedos... Desliza sus dedos por su propio sexo con dulzura apretandose despacio dándose placer notándose húmeda desde hace rato. No dejo de mirarla. Tal belleza se está masturbando ante mí. Comienza a mover mas sus dedos y a darse placer de verdad mientras gime. Me mira. De repente desaparece de delante de mí. Y vuelve a aparecer detrás. Se pega contra mi cuerpo desnudo. Me venda los ojos sin que me dé cuenta. Me agarra los brazos y me los ata a las ramas de un árbol cercano. Me dejo hacer sorprendida. ¿Pero que está haciendo? Trato de soltarme pero no lo consigo. -Os vais a quedar quietecita, ahora me toca a mí jugar? Comienza a lamer mi cuello muy lentamente, saboreando mi piel. En ese momento desata una de mis manos con la que va acariciando su cuerpo de mujer despacio apretándose bajando hasta llegar a la ingle. ¡No permito que nadie que yo no quiera me dome! Me revelo contra las ataduras sin poder desatarme. -¡YA BASTA! ¡PARAD! ¿QUÉ CREIS QUE ESTAIS HACIENDO? Me quita las vendas y se me queda mirando. Me desata al ver la rabia en mis ojos. -Lo siento creía que os gustaba? Le sonrío. Le acaricio el pelo. La abrazo contra mí con delicadeza rozando nuestros húmedos sexos mientras comienzo a besarla desatando el deseo y la lujuria en ambas. Nos acariciamos sin parar notando nuestros cuerpos calientes. Su pelo acaricia mi cara mientras nuestros labios se consumen en los labios de la otra. La recuesto sobre la hierba suavemente y me recuesta sobre ella apoyando en el suelo una de mis piernas entre las suyas. Comienzo a acariciar nuestros sexos muy húmedos sin parar. A cada roze de nuestros inflamados clítoris gemimos. Posa sus manos en mi cintura atrayéndome contra ella nuestras vaginas se frotan con rudeza y nuestros clítoris se rozan suavemente. Sin dejar de besarnos mientras gemimos. Comienzo a notar las oleadas de placer que recorren mi cuerpo. Ella jadea rozando su aliento contra mi cuello mientras me besa y lame en él sin separar su pelvis de la mía. Le muerdo un hombro excitada y ella me clava las uñas en las nalgas corriéndonos ambas a la vez.
|