Miradas


Hoy voy a hablar de tus ojos, de los míos, de todas esas miradas dedicadas que vienen después de las del ritual de acercamiento, de esas que se dan en la cama, en la oscuridad…de esas que te absorben y te devoran. A todos nos gusta que nos miren, pero hay ciertas miradas implícitas de deseo que son las que realmente nos atrapan. Puede haber muchos polvos, pero pocas miradas únicas…ese momento en el que estás frente a frente con esa persona en la cama y te mira devorando tu cuerpo con cada centímetro de piel…devoras y te sientes devorad@. No miras a una persona extraña, miras directamente a los pozos del deseo, un deseo mutuo, perverso, dulce, salado, cariñoso, pasional, un conjunto de sensaciones diferentes pero a la misma vez similares se agolpan en dos pupilas que te golpean al ritmo de un cuerpo contra el otro.

Hablaré desde mi punto de vista a partir de aquí…me encanta devorar con la mirada, proyectar el deseo en el cuerpo de la otra persona…poco a poco, mientras a los pies de mi cama se va desnudando…más despacio, no vayas tan deprisa, quiero admirarte, poseerte antes de tocarte…me encanta el cuerpo femenino desnudo con sus formas redondeadas. Firmo mis miradas para cada cuerpo, si no tengo a que mirar prefiero no escribir nada con los ojos…pero a veces, sólo a veces, miro al deseo frente a frente…y lo devoro una vez más.


Ozule

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