La frase ‘hablar por los codos’ adquirió para alguien, en algún momento, un sentido más amplio cuando captó las señales sexuales inequívocas que de ellos se desprendían. Y de ahí al lenguaje sexual, que no todo el mundo habla pero que, por lo visto, a pocos se le escapa.
Lo que no sabía yo es que, según un genio en la materia, somos las mujeres quienes custodiamos el arte de la emisión de señales sexuales y entonces decidió catalogarlas para hacernos la jarana del coqueteo menos distraída. Tras leer el inventario podremos decir que sencillamente este señor se aburría mucho.
Total, que según leo las señales más enviadas son la del famoso ‘accidente’: (el ups, se me ha caído y todo eso). Se recoge con gracia el objeto señuelo y entonces, zas! Lanzas combinada una ‘mirada traspasante’ que consiste en quedarte absorta con las piernas ligeramente separadas. Dice el genio de la semántica sexual que las piernas abiertas es algo inconfundible (ya sin bragas como leímos en el post de Mia, oro puro). Es el momento de la ‘ondeada de pelo’, que según explica significa ‘yo me amo, tú me amas también’ (clarísimo vamos). Para poner el broche amig@s no hay nada mejor que el ‘abandono juguetón’ y el ‘fecundo’ que es cuando, según él, nos exhibimos durante nuestro estado fecundo con un caminar con mucho ‘tumbao’. Que imagen tan grácil, caminar con las piernas abiertas, sin bragas y medio tumbada. Yo veo ahí sexualidad a raudales…
La que se me escapa totalmente es esta otra que, dice el genio, empleamos mucho, la llamada señal de la ‘mujer suelta’ (que ya suena fatal) y que se trata de ondear una pierna y un brazo simultáneamente. Quien sea capaz de traducir esa señal como algo sexual, ruego me la explique.
Y digo yo, este señor no ha oído hablar de algo menos maquinado como morderse el labio por dios...
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