Porno casero

Se ven muchas películas a lo largo de la vida. Están aquellas que no te acuerdas de cómo empiezan o de cómo terminan, y aquellas con escenas memorables que por alguna razón no te puedes sacar de la cabeza. Una de ellas, para mí, es la de Pamela Anderson y Tommy Lee 'Trainspotting'. Cómo olvidar, por ejemplo, esa escena en la que una pareja que se ha grabado a sí misma en la cama, de repente, sorpresa, sorpresa, no encuentra su cinta de porno casero porque ha sido sustituida por otra… y ha terminado en el videoclub por equivocación.

Tu pareja puede proponerte grabar un vídeo porno para los momentos picantes. Te lo pasas bien grabándolo, te echas unas risas y te puedes poner a tono en un momento dado volviendo a visualizarlo. La pregunta es si alguna vez lo encontrará nuestra madre, nuestro hijo o se filtrara en la red. ¿Nos hemos preguntado alguna vez de dónde salen todos esos vídeos de porno casero que inundan la red? ¿Se encargan de subirlos ex novios y ex novias vengativos?

El porno casero es uno de los subgéneros de mayor éxito de Internet de los últimos años, hasta el punto de que seguramente en más de la mitad de los casos estemos presenciando algún que otro fake. Vídeos que en realidad pretenden engancharnos a alguna página de pago megaorganizada. Pero lo bueno es que las tías son reales y los tíos no tienen problemas de erección como en ciertas peliculillas porno de mala muerte. Lo malo es terminar siendo protagonista de ellas. Que se lo cuenten a Pamela Anderson, a Paris Hilton o a Colin Farell. Todos han salido muy bien parados de sus asuntos de cama. Parecen expertos en el tema y están dotados, pero a qué precio nos hemos enterado...

Súper-X
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