Promesa

Hace tiempo escribí esto para alguien, hace tiempo casi ardo en el infierno... y hoy, lo rescato, lo comparto y lo revivo de nuevo. Disfrutadlo.

Lo juro.

No respondo de mis actos la próxima vez que me mires así..., lo juro.

Sé que no eres consciente de lo que provocas en mí, sé que no sabes que eres el protagonista de mis más ocultos deseos, pero lo eres. Te sueño despierta y dormida, te llamo y te pienso en silencio. Te desnudo y disfruto cada vez que se me viene en gana. Si, eres el protagonista, sin duda, pero..., tú no lo sabrás jamás.

Otro cruce en el pasillo. Me miras y me sonríes con ternura, como el que mira a una nena pequeña, pero con tu cara de pillo... Y no soy tan pequeña, ni tú tan mayor... Y en ese cruce de miradas y saludos, mi única obsesión es acercarme y susurrarte que no soy una niña y que podría hacerte todas las obscenidades que siempre hayas soñado, que quiero convertirme en tu esclava y cumplir todos y cada uno de tus deseos más retorcidos...

Pero cada uno sigue su camino. Y yo me quedo con tu olor, con tu imagen clavada a fuego en mi cabeza y con la sonrisa maliciosa perenne en mi rostro porque sé que hasta que otro pensamiento se instale en mi mente, no haré otra cosa que imaginarte en mi cama, comiéndote de arriba a abajo, acariciándote hasta que tu piel sea mi piel, volviéndote loco como yo sé que lo podría hacer...

La próxima vez que me encuentre con tu mirada observándome desde lejos, iré hasta ti y te pediré que me toques, que me disfrutes..., lo juro.

No quiero tu corazón, sé que le pertenece a tu mujer. No quiero tus mimos, sé que son para tu hija. Sólo quiero tu cuerpo, sólo por una noche quizá... , aunque sé que pediré más, que querré más, porque siempre quiero más, porque eres una tentación realmente apetecible, una tentación demasiado cercana, manifiesta y palpable...

La próxima vez que camines por mi pasillo, con ese andar pausado y elegante, no me bastará con mirarte y morderme el labio ansiosa, iré hasta tu boca y la besaré, lo juro.

Porque no hay nada que me apetezca más en este momento que dedicarme a ti, a saborear tus labios, a tocarte y lamerte como si fueras mi caramelo, a beberme tu piel como si fuera agua, a respirar tu aliento como si fuera mi oxígeno..., y a hacerte el amor toda la noche, pausadamente pero sin descanso, furiosamente pero con memoria, locamente pero con consciencia, para no olvidarlo, para saber que estás ahí..., en mí..., y que por esta vez: eres sólo mío.

La próxima vez que vuelva la cabeza y pases por mi lado ausente y en tu mundo, me acercaré despacio, te vendaré los ojos y te contaré un secreto..., este que cuento aquí ahora, este que te pertenece..., lo juro.

Aliena

fuente de la noticia
 

BOLETIN NOVEDADES

Envia tu email y lo recibirás.
Datos con derechos de privacidad.
Para darse de baja pulse aqui.