Un baño de sensaciones.

Buscaba ofrecerla algo especial, algo que solo fuera para ella, quería buscar la excitación de cada uno de sus sentidos.

La había prometido una pequeña sorpresa, para la cual debería estar vendada, pero no quería someterla a la incomodidad de un vendaje o un antifaz, así que le pedí que no abriera los ojos, lo cual agradezco que no hiciera durante todo el juego.

Primero con aceite busqué estimular su piel con un suave masaje, recorriéndola con calma, con suavidad mientras comenzaba a hablarla, contando como había imaginado la fantasía, como la había preparado con cariño y con amor.

Después de acariciarla, besarla con cariño, saqué mi primer juguete, nada sofisticado, todo lo contrario, era un vulgar plumero, pero que me valió para recorrer y mezclar el placer de la caricia con la excitación de su piel.

Recorrí su cuerpo lentamente, con calma, buscando tanto recorrerla entera como centrarme en sus zonas mas erógenas. La veía complacida mientras yo le hablaba, le hablaba sin parar, cantándole sentimientos, deseos... Veía como en ocasiones se contoneaba, como en ocasiones esas caricias tan suaves le producían un placer suave, y como en otras comenzaban a excitarla.

Una vez acariciada por delante y por detrás, por los brazos, el cuello, el interior de sus piernas, su pecho, sus nalgas... decidí que era el momento de cambiar.

Cogí mi colección de pinceles, cada uno con distinto grosor, y varios helados semi derretidos para la ocasión, quería que ella sintiera el placer del frío, del suave frío por todo su cuerpo.

Había comprado los helados mas por los colores que por los sabores y a pesar de ello, por supuesto había chocolate, fresa, nata, kiwi....

Mientras iba dibujando en su cuerpo le dejaba probar el sabor de su pintura, notaba como se excitaba cada vez mas, yo continuaba hablándola mientras mi pincel dibujaba círculos en su tripa, recorría sus brazos, su cuello, tintaba sus pechos con círculos que cada vez eran mas pequeños, acercándose mas a sus pezones, dibujaba en sus piernas, como si solo pretendiera dibujar, pero jugando a acercarme lentamente a la fuente de mi deseo.

Mientras ella disfrutaba con los ojos cerrados, me maravillaba verla, preciosa, esbelta, plácida y excitada a la vez. Disfrutaba con cada respingo que daba, con cada contoneo. Me encanta verla disfrutar...

Evidentemente deje para la zona mas dulce, el sabor mas dulce, el chocolate.

Una vez acabada la obra de arte sobre mi hermoso lienzo, comencé a lamer con cuidado cada trazo que había pintado. Vera se iba excitando cada vez mas, yo lamia el helado y lo compartíamos en besos mas dulces al principio y mas morbosos y lascivos cada vez.

Lamer el chocolate, fue lascivo, sucio, mi cara pringada, ella también, se mezclaba con el sabor de su flujo, de su excitación... yo ya no podía mas. Llevaba demasiado rato contemplando como Vera disfrutaba, y no hay nada que me excite mas que su excitación.

Nuestro cuerpos acabaron pringados, sudados, exhaustos y amados.


Cruz


de: http://fantasiasyexperiencias.blogspot.com/2007/02/un-bao-de-sensaciones.htm

 

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