Una ducha íntima 2/2

Observo tu cuerpo desnudo junto el mío bajo el agua. El agua de la ducha está muy caliente. Casi quema. ¿O seré yo? Las gotas resvalan por tu piel. Las observo celosa de su camino. Tu no dejas de mirarme. Mi pelo mojado cae sobre mis hombos. Mi cuerpo caliente al lado del tuyo. Tu miembro cada vez más excitado. Y yo más húmeda.
Apartas un mechón de pelo que cae sobre mis ojos. Te observo sonriendo. Me sonríes picaronamente. Paso mis dedos por tus labios. Deseo besarte. Deseo acariciarte. Deseo abrazarte. Deseo sentirte dentro de mí... Te deseo...
Poso mis manos en tu nuca y te atraigo hacía mis labios. La lujuría se apodera de mí y mis labios de los tuyos. Te beso incesante bajo el agua. Mientras nos acariciamos ansiosos él uno al otro. Te aparto de mi boca tomándote por los cabellos. Te miro mientras trato de respirar dificultosamente. Me miras con deseo. Un brillo de ternura se refleja en tus ojos. Sonríes picaronamente.
Te lanzas a mis labios. Me besas sin descanso mordisqueándome los labios. Tus manos recorren mi cuerpo sin limitaciones. Las mías cobran vida propia. Me agarras de las nalgas, atrayéndome hacía a ti, me pegas contra tu cuerpo, oprimiendo tu miembro contra mi sexo. Tus manos acarician mis nalgas agarrándome fuerte para no dejarme escapar mientras seguimos besándonos apasionadamente, deseosos de sentirnos. Mis manos traviesas se deslizan por tu cuerpo hasta su miembro. Se aferran a este. Comienzo a masturbarte lentamente pero sin pausa. Apartas tu boca de mí mientras me miras sin mirarme, silencioso y muy excitado. Sólo se escucha el repiquineo del agua al caer y nuestras respiraciones agitadas.
Tus manos traicioneras buscan darme placer. Palpas mi inflamado clítoris dando yo un gemidito de sorpresa y placer. Mientras con la otra mano me rodeas con firmeza por la cintura para que no huya. Sabes que esto está mal... Tú no deberías estar aquí....
Tu boca encuentra mis senos. Tu lengua se mueve sobre mis pezones duros. Notas la humedad de mi sexo. Acaricias con sigilo mis labios vaginales. Mientras yo, excitada, aumento los movimientos sobre tu miembro mientras con la otra manos acaricio con sumo cuidado tus testículos. Excitándote aún más, te arrodillas. Empiezas a entremeter la puntita de tu lengua dentro de mí. Mis piernas se flojean. Te acaricio el pelo mientras te observo tratando de no gemir.
-Debes irte... estamos solos... pero no por mucho tiempo...
Metes tu lengua dentro de mí con movimientos más rápidos y precisos. No puedo evitarlo y comienzo a gemir mientras me retuerzo de placer. Mi cuerpo ya no me obedece. Tú sonríes complacido y divertido. Te vuelves a poner de pié. Me besas el cuello y el pecho mientras me aprietas contra ti. Me tienes totalmente sumisa. Te encanta tenerme a tu merced.
Te contemplo. Observo cada uno de tus movimientos. Denotando cariño y deseo. Mi cuerpo se estremece a cada roce. Levantas la mirada y tus ojos se encuentran con los míos. Metes dos dedos dentro de mí. Me echo hacía atrás mientras tú me agarras fuerte para no dejarme caer. Juegas con tus dedos mientras me observas sonriendo. Te parece divertido, ¿verdad? Tomo tu miembro entre mis dedos y te acaricio al ritmo al que te sigo. Metes otro dedo en mí. ¿Tres? ¿Tan húmeda y excitada estoy? Me penetras con tus dedos con fiereza mientras yo te masturbo con firmeza. No paro de gemir y jadear. Se me nubla la mente. Ni siquiera sé que estás haciendo y lo peor, no sé que estoy haciendo yo.
Tomas conciencia de que estoy llegando al orgasmo. Mis movimiento pélvicos te lo confirman. Mis jadeos son más rápidos y fuertes. No me llega el oxígeno. Me estoy mareando. Tus jadeos me llegan con dificultad desde otro nivel de consciencia. Noto como me agarras con más fuerza contra tí. Tu aliento roza mi cuello. Me penetras con más fuerza con tus dedos. Mi cuerpo está ardiendo. Mi mente está nublada. Mis sentidos anulados. Siento como escalofríos calientes recorren mi cuerpo. Me estremezco y convulsiono involuntariamente. Mis propias piernas me fallan. No puedo más. Voy a llegar al orgasmo. Noto como clavas tus dedos en mi cintura. Estrechándome y seguidamente tu cálido esperma vertido sobre mí. Jadeo con más fuerza. Te clavo la uñas en la espalda. Me besas para acallarme llegando así al orgasmo. Me abrazas con fuerza contra tí mientras apoyo mis labios sobre tu pecho para ahogar el estallido de mi placentero grito. Nos quedamos abrazados. Sin respiración. Sacas tus dedos de mí y los lames. Me miras y me dás un apasionado beso. Me acaricias el pelo mientras me susurras con dulzura:
-Respira, mi vida, respira...

fuente de la noticia

 

BOLETIN NOVEDADES

Envia tu email y lo recibirás.
Datos con derechos de privacidad.
Para darse de baja pulse aqui.